No podemos pretender ser los primeros, o los preferidos, sólo somos lo que está disponible, los restos, las sobras, los supervivientes, lo que va quedando, los saldos, y con eso poco noble con lo que se erigen los más grandes amores y se fundan las mejores familias, de eso provenimos todos, producto de la casualidad y el conformismo, de los descartes y las timideces y los fracasos ajenos, y aun así daríamos cualquier cosa a veces por seguir junto a quien rescatamos algún día de un desván o una almoneda, o nos tocó en suerte a los naipes o nos recogió de los desperdicios; inverosímilmente logramos convencernos de nuestros azarosos enamoramientos, y son muchos los que creen ver la mano del destino en lo que no es más que una rifa de pueblo cuando ya agoniza el verano…
-Javier Marías
Mostrando las entradas con la etiqueta los enamoramientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta los enamoramientos. Mostrar todas las entradas
miércoles, 24 de julio de 2013
Los Enamoramientos 2
Es otro de los inconvenientes de padecer una desgracia: al que sufre los efectos le duran mucho más de lo que dura la paciencia de quienes se muestran dispuestos a escucharlo y acompañarlo, la incondicionalidad nunca es muy larga si se tiñe de monotonía. Y así, tarde o temprano, la persona triste se queda sola cuando aún no ha terminado su duelo o ya no se le consiente hablar más de lo que todavía es su único mundo, porque este mundo de congoja resulta insoportable y ahuyenta.
Se da cuenta de que para los demás cualquier desdicha tiene fecha de caducidad social, de que nadie está hecho para la contemplación de la pena, de que ese espectáculo es tolerable tan sólo durante una breve temporada, mientras en él haya aún conmoción y desgarro y cierta posibilidad de protagonismo para los que lo miran y asisten, que se sienten imprescindibles, salvadores, útiles.
Pero al comprobar que nada cambia y que la persona afectada no avanza ni emerge, se sienten rebajados y superfluos, lo toman así como un ofensa y se apartan: " ¿Acaso no le basto? ¿Cómo es que no sale del pozo, teniéndome a mí a su lado? ¿Por qué se empeña en su dolor, si ya ha pasado algún tiempo y yo le he dado distracción y consuelo? Si no puede levantar la cabeza, que se hunda o desaparezca".
Y entonces el abatido hace esto último, se retrae, se ausenta, se esconde.
-Javier Marías.
Etiquetas:
bocetos pixilon,
Javier Marías,
los enamoramientos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

